Dilema

  • Posted on: 3 November 2013
  • By: admin

Vivimos en un mundo totalmente digital y rápido, donde los mp3, spotify, youtube y compañía se han hecho los dueños. Nos permiten un conocimiento instantáneo y una agilidad exagerada que a veces provoca una pérdida de matices y detalles remarcables. Es evidente que las nuevas tecnologías son positivas y permiten remover y descubrir todo un abanico de posibilidades que los formatos antiguos no nos permitían. Ahora bien, nos invitan a la dispersión y el caos. Tenemos almacenado en nuestros ordenadores, cientos, miles o millones de canciones, incluso algunas no las hemos escuchado nunca o han pasado por nuestras orejas sin ninguna atención. Y si no las tenemos almacenadas tenemos la música en la red que no nos la acabamos nunca. La necesidad de acumular sonidos escuchados no es proporcional a la intensidad de escucha. Y todavía cuesta más en muchas ocasiones saber de quién es lo que oyes. Ya no digo entrar en detalles de aquellos que han pasado a la historia: nombre del guitarrista , del productor , del asistente , del amigo al que va dedicado el disco... En el mundo digital la importancia de los créditos queda reducida a cero . Lo que me gusta y ya está . Ha pasado a mejor vida lo de sentarse tranquilamente escuchando el disco de arriba abajo repasando las letras  los créditos, y aprenderse la obra de arriba abajo, o observar detenidamente la portada como elemento integrante de la obra. Es por eso que a veces uno disfruta volviendo a los formatos analógicos, como me ha pasado esta última semana con el disco Dilema de Emili Baleriola. Lo había escuchado y tenía una opinión y un concepto bastante formado. No obstante, el hecho de escuchar a la "antigua" me ha llevado a descubrir matices y valores que van mucho más allá de los que había obtenido hasta el día de hoy. De entrada, el ritual de coger el vinilo, ver la portada en formato grande, sin tener que forzar la vista, sacar el vinilo del interior de la carpeta, quitarle la funda, abrir el plato  ponerlo, elegir las revoluciones adecuada, situar la aguja y comenzar a escuchar el “grrrr”, hace que te mires el trabajo de otra manera, más pausada. Mientras iba escuchando todo el disco concentrado sólo en la música y de vez en cuando mirando los créditos y títulos me daba cuenta que diferente se disfruta la música de esta manera. Evidenciaba, aunque ya había intuido con la escucha digital que estaba ante un gran disco, seguramente avanzado a su fecha de salida.
Para hablar de Dilema no sería justo si antes no matizara, para aquellos que no lo saben, que Emili Baleriola es un buen amigo y compañero de mil proyectos. Esto podría hacer que mi visión fuera más quebrada y partidista, aunque a pesar de mi debilidad, tanto él, como la gente que me conoce saben que si no me gustara o pensara que no vale la pena no hablaría, o no perdería el tiempo en  escribir nada. Ya somos todos adultos para dejar la hipocresía y las falsas afirmaciones de lado. Por desgracia ya lo tenemos que hacer en otras facetas de la vida.
Dilema lo editó la desaparecida PDI en 1988, aunque el proceso de grabación se gestó entre 1986 y 1987. Lo forman 8 temas, tres de los cuales son cantados. La producción del disco es de Coque Vázquez y Emili Baleriola. Los músicos que participan los detallo al final del texto .
La producción del disco y el sonido es impecable y en un primer momento, pensé que lo habían grabado en Estados Unidos con un buen presupuesto de producción. La verdad es que observando los crédito me di cuenta que estaba grabado aquí. Después descubriría que se hizo en condiciones un tanto difíciles. Sólo decir que las bobinas con que se grabó eran de segunda mano. Con esta y otras indicaciones me di cuenta enseguida de que tanto los dos productores como la dirección artística era de auténticos cracks. Trabajar con pocos recursos y hacer una obra de alta calidad tanto auditiva como de ejecución está al alcance de muy pocos. Aquí es donde se nota la valía de los profesionales que hay detrás. En el caso de Dilema también se ha de agradecer el hecho de que Rafael Moll apostara por este trabajo y convenciera a PDI. No obstante, a pesar del apoyo de Rafael Moll, la gente de PDI simplemente lo editaron y no hicieron ningún tipo de promoción, una de las causas de que este disco pasara totalmente desapercibido. Aunque posssiblemente la causa de más peso es que se trata de un disco avanzado , más en la órbita de lo que se hacía en aquellos momentos en los Estados Unidos, y más que Estados Unidos, me refiero a un concepto de música internacional. En nuestro país nunca hemos sabido hacer música con afán global y casi siempre se ha reducido a fenómenos más locales y cercanos. Y en cuanto sale un disco que salta fronteras siempre es más difícil que enganche, aparte de que como lo hacen los de fuera y son referentes siempre tenemos el complejo de que somos peores sencillamente porque no estamos acostumbrados a que un músico que se llama Emili lo haga. También podríamos entrar a analizar, aunque esto se debería escribir de manera más pausada y exhaustiva si hay público en nuestro país de este tipo de música, si somos más cortos musicalmente, o si sencillamente la música en general interesa bien poco. En fin , es curioso que un disco editado en 1988 me haya llevado a reflexionar sobre todo esto. Más curioso aún es que Dilema sea la obra de un guitarrista, ya que también podría ser la obra de un teclista, de un bajista, o de cualquier instrumentista con amplitud de miras. Un músico que no reduce su lenguaje al protagonismo de su guitarra, el localismo de su jerga o lugar donde vive. Un músico que crea una obra coral en la que se sacrifica él para construir una obra en la que todos los instrumentos son igual de importantes. Esto eleva a este músico y lo hace muy grande.
Si que cuando se escucha Dilema nos damos cuenta de que es un disco con una sonoridad de finales de los años 80 , pero situándonos en contexto nos damos cuenta de que es un disco total, coral, hecho con las manos de un gran artesano que trabaja con humildad y al servicio de la música.

Dilema (PDI-1988, redición de Actual Records -1995)
autor: Emili Baleriola

Stand Up (Emili Baleriola - Coque Vázquez)
Olbin (Emili Baleriola)
Dilema (Emili Baleriola)
Bruni (Emili Baleriola)
Buenos colegas (Jordi Amargós)
Prólogo (Emili Baleriola)
Tiempo (Jordi Amargós)
Dancing (Emili Baleriola)

Emili Baleriola (guitarra), Coque Vázquez (teclados), Jordi Amargós (teclados), Toni Ibañez (bajo), Xavier Fusté (batería), Gaby Rodríguez (saxo tenor), Jordi Parellada (saxo tenor), Xavier Figuerola (saxo tenor), Quino Béjar (percusión), Jordi Vilella (percusión), Jose L. Esteve (percusión), Jeaninne Bret (voz), Patrice Manget (voz), Francesc Capella (teclados) i Agustí Pala (percusión).