Por fin Riqueni

  • Posted on: 25 October 2019
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Llevaba muchos años yendo detrás de poder ver a Rafael Riqueni en directo. Cuando parecía que podía conseguirlo siempre surgía algún imprevisto de última hora que hacían que el concierto se suspendiera. Riqueni ha pasado unos años muy complicados pero parece que últimamente ha resurgido de su infierno particular. La primera muestra fue la edición en 2017 de su último trabajo, Parque de María Luisa, donde mostraba un gusto, un sonido y una sensibilidad como hacía tiempo que no encontraba en un disco de un guitarrista flamenco. Bueno, aquí entraríamos en otro debate porque Riqueni va mucho más allá de un guitarrista flamenco ya que tiene un estilo muy personal que ha complementado con el estudio de la guitarra clásica. Este hecho le ha aportado esta diferenciación, estilo y delicadeza que lo hacen tan especial.
Pues bien, por fin, después de años, acompañado de los amigos Jaume Camprubí y Karles Torra, pude verlo en directo. Antes de entrar tenía dudas de si estaría bien, si todo saldría, a ver qué pasaría. Por suerte el maestro salió al escenario y ofreció un concierto de aquellos que recordaré. De entrada el formato fue muy especial. Siempre que hay algún concierto de guitarra flamenca se ha entrado en la normalidad de que debe haber un percusionista, bajo eléctrico, otros instrumentos, cante, baile... En este aspecto, Riqueni rompió todos los moldes. Ofreció una primera parte muy valiente y muy agradecida para los amantes del maestro ya que salió solo, demostrando una valentía sin precedentes. Estaba en plena forma, con un sonido cálido, limpio y una mano derecha desbordante. Sacaba un sonido de los graves y los agudos más difíciles que te dejaban boquiabierto y encantado. En aquella primera parte se acercó a temas de su último trabajo y también quiso estrenar dos piezas nuevas que formarán parte de su nuevo disco: una soleá y unas alegrías. Las alegrías me impactaron mucho ya que las hacía solo, sin nadie y eso tiene mucho mérito. En esta dictadura que se ha impuesto del nuevo flamenco siempre que se hacen unas alegrías hay palmeros, un percusionista e incluso más instrumentos. Este palo, con el ritmo marcado, los oles y toda la historia resulta efectista y relativamente sencillo. En cambio Riqueni hacía las alegrías solo, sin parafernalias ni apoyos que te permiten relajación y desenfreno. Este hecho me pareció digno de los mayores elogios y de una generosidad y esfuerzo sin precedentes.
En la segunda parte del concierto le acompañaron los guitarristas Manuel de la Luz y Salvador Gutiérrez. Dos guitarristas que en todo momento se mostraron a las órdenes del maestro Riqueni y que entendían y apoyaban su lenguaje con mucha complicidad y momentos de lucimiento personal. En esta segunda parte hubo una versión muy bonita de "Romero Verde" de Lole y Manuel y una elegancia y una medida eficaz interpretando una rumba y alguna pieza más cercana a la bossa nova que al flamenco.
Despedido con el público en pie, el maestro Riqueni decidió hacer un bis solo, "Cogiendo rosas", encarando una pieza con unos tremolos de una técnica y una emotividad que cerraban un concierto de los que no se veían desde quién sabe cuándo.