Recreacions tímbriques de Mompou a Bartók

  • Posted on: 17 November 2020
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Frederic Mompou se definía a sí mismo como un hombre de pocas palabras y un músico de pocas notas. En 1952, en su discurso de ingreso en la Real Academia Catalana de Bellas Artes de Sant Jordi, expresaba que su música no tenía ni aire ni luz, que era un débil latido del corazón, que no le pedía ir más allá de unos milímetros en el espacio, pero en cambio tenía la misión de penetrar en la profundidad del alma y las regiones más secretas del espíritu.
Todo este universo sonoro y estilístico que acabaría definiendo Mompou partía de su infancia. En primera instancia, gracias a su abuelo, Jean Dencausse, fabricante de campanas. Mompou quedaría fascinante con el abanico de sonidos armónicos de las campanas: el espacio que va de la explosión del toque de la campana hasta el silencio final con todas sus variantes. El otro factor determinante en la obra de Mompou sería la toma de conciencia de lo que acaba, lo que es inevitable, la certeza de ver que el tiempo de la infancia se aleja para siempre y ya no volverá.
"La música callada, la soledad sonora" son los versos de San Juan de la Cruz que inspiraron a Frederic Mompou para crear la Música Callada. El compositor barcelonés la escribió entre 1951 y 1967, organizada en cuatro cuadernos, y con un total de 28 piezas.
La Música Callada es una obra concebida desde un profundo intimismo, donde el compositor parece buscar la alquimia sonora, en un estilo casi de miniaturista. El autor se basa en los sonidos y las texturas por encima de los patrones rítmicos. Buscando colores por encima de ritmos, estableciendo una relación entre el espacio y el tiempo que de alguna manera nos lleva a una sensación de vacío, a una obra muy moderna, que busca la esencia de cada nota.
De la Música Callada se han hecho muchas reinterpretaciones, en el terreno del jazz, una de las más exitosas es la que en su día hizo Lluís Vidal, Mompiana. Sin embargo, pocas veces se ha revisitado el trabajo de Mompou respetando los patrones originales y la idea primigenia por la que fue producida esta música. Es en este sentido, que celebramos que el pianista Sergi Sirvent y el percusionista David Viñolas hayan editado el doble CD Recreacions tímbriques de Mompou a Bartók (Selfish Records, 2020), con el que revisitan la Música Callada de Mompou y también algunas piezas de Bartók. Se trata de una obra que los dos músicos hacía años que cocinaban. La idea partía de Viñolas, que hacía una década que pensaba hacer algún tipo de trabajo sobre la Música Callada. Viñolas y Sirvent habían coincidido en otros proyectos y tenían pendiente hacer algún trabajo a dúo. En un momento determinado, Viñolas plantea a Sirvent revisitar la Música Callada, y Sirvent acepta, a la vez que decide incluir en el trabajo a Béla Bartók. De alguna manera, Bartók representa el contrapunto a Mompou, ya que se trata de un músico muy complejo, muy diferente, que parte de la música popular de Hungría.


Para afrontar el trabajo, Sirvent y Viñolas estuvieron escuchando y estudiando la obra pianística original, que básicamente es donde querían ir, en una búsqueda interior que ambos músicos hicieron de una manera muy íntima, alejada de grandes estridencias, yendo a la raíz de la Música Callada, huyendo de las recreaciones. El resultado, un trabajo que no pasará desapercibido, al contrario, una obra que dignifica a Mompou y que huye de personalismos o añadidos innecesarios. Sirvent y Viñolas han sabido revisitar Mompou sin desnudarlo ni dejarlo desfigurado. La escrupulosa serenidad de la interpretación de Sirvent se eleva con la aportación de Viñolas, que ha evitado encasillar Mompou en patrones rítmicos y ha hecho un traje a medida a partir de texturas y colores que se elevan a través de la elegancia y la sencillez.
En el doble CD, Sirvent y Viñolas también aportan temas propios. Por parte de Viñolas destaca "Serenidad sensible", una pieza que interpreta él solo a la batería. A través de su instrumento se adentra en la estructura de la obra de Mompou. Sirvent destaca con "Mompok Blues", una pieza donde a partir de una armonía de blues basada en Mompou introduce el patrón rítmico de Bartók. El mismo título, «Mompok Blues», ya evoca esta unión entre Mompou y Bartók.
El doble CD se presentó en directo durante la 22ª Edición del Festival de Jazz de Vic, donde causó una gran impresión, tanto por la sorpresa de la propuesta, como por el respeto a la esencia de la obra de Mompou que se respiraba.
En definitiva, las Recreacions tímbriques de Mompou a Bartók, son un gran descubrimiento. Hay que felicitar a los dos intérpretes por regalarnos este trabajo que nos redescubre Mompou desde una nueva vertiente y que quedará para la posteridad como una obra de referencia.