El trajecte animal d'Eduard Iniesta

  • Posted on: 30 December 2020
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Con el paso de los años, Eduard Iniesta se ha convertido en una referencia tocando los instrumentos de doble cuerda de toda la vertiente del Mediterráneo: buzukis, bandurrias, laúdes, guitarras ... Y siempre lo ha hecho con gran respeto a la tradición, pero imprimiendo un sello muy personal que hace que cuando escuchas unos de sus instrumentaciones sabes que él es el autor. Iniesta ha sido el continuador de un nuevo enfoque más popular que se dio a estos instrumentos de cuerda a principios de los años setenta con músicos como Xavier Batllés de La Rondalla de la Costa y que a finales de la década convergería en Lo poder del Cant (Ariola, 1979) de Jordi Fàbregas, Xavier Batllés, Josep Cabré y la Harmònica Brava. Iniesta cogería el testigo y continuaría explorando el recorrido de los instrumentos de la doble cuerda, llamados en nuestra jerga: "pernils (jamones)". Esta investigación y especialización le ha llevado a colaborar en infinidad de proyectos que van del ámbito del teatro, la orquesta, o trabajos con otros artistas. En este aspecto, podemos encontrar su huella en multitud de obras como el excelente Sacrilegis de Víctor Bocanegra.

En solitario, Iniesta acaba de publicar Trajecte Animal (Discmedi/Blau, 2020), su décimo álbum. En el disco anterior, White Hole (Audiovisuals de Sarrià, 2019), nos ponía en alerta y parecía que marcaba un antes y un después, como un cambio de sonoridad y un punto y aparte a lo que venía haciendo, la World music. Hasta entonces, la música y la obra de Iniesta estaba muy ligada a todas las músicas de la vertiente mediterránea, de Grecia a Italia, pasando por Valencia y Andalucía. Con White Hole parecía poner punto y final a todo este universo. Y no nos equivocamos, ya que con Trajecte Animal se ha calzado la Gibson Les Paul y se ha adentrado en el rock, lenguaje que queda en primer plano. En un principio, este cambio de rumbo puede parecer demasiado atrevido, pero cuando escuchamos el disco nos damos cuenta de que todo tiene un porque, que el cambio de sonido y de dirección está totalmente ligado con toda la producción musical que Iniesta ha hecho hasta la fecha. En la primera escucha nos damos cuenta enseguida que Trajecte Animal podría ser una continuación de una de sus grandes obras, Escampa la boira (Temps Records, 2013). Hay vasos comunicantes entre estos dos trabajos. Pero vamos a Trajecte Animal, donde Iniesta no nos deja desnudos ante la nueva propuesta en torno al rock sino que nos ayuda a entrar de una manera brillante, sin perder nunca esa esencia mediterránea que caracteriza su producción. La canción que abre el disco, "El nirvana", parece hacer de puente, de introducción, de camino hacia todo lo que vendrá después. En "El nirvana", Iniesta aún mantiene ese aroma a buzuki que sirve de puente y de introducción a este sonido más eléctrico y roquero que nos espera y que comienza a tomar forma en la siguiente canción, "L’insomni", donde ya tenemos en primer plano esta nueva vía con el rock como protagonista. Pero la gracia de todo esto es que a la hora de trazar este nuevo camino, Iniesta no se ha vestido de roquero, ni ha querido hacer un papel que no era el suyo, sino que ha llevado el rock a su terreno, haciéndolo suyo, sin forzar ninguna estética ni lenguaje en el que no se encuentre cómodo. Y seguramente esta es la gracia de Trajecte Animal, donde la línea del rock es sutil, agradable, nada agresiva ni impuesta, donde el sabor a la mediterránea está presente por los cuatro costados. A la vez, el trabajo con la Les Paul y el resto de instrumentos de cuerda llevado a cabo por Iniesta sabe encontrar un gran equilibrio con momentos sorprendentes como en este mismo "L’insomni", donde en la segunda parte de la canción podemos escuchar unas líneas que nos recuerdan a uno de los grandes, Robert Fripp. Y es que la producción llevada a cabo en este disco está muy bien trabajada, denota gusto, estilo y perfección. En "Homenatge", la canción número 6, podemos ver de manera clara todas las influencias de Iinesta en la vertiente más eléctrica, unas influencias que podríamos aventerurarnos a afirmar que van de los Beatles a Eric Clapton e incluso JJ Cale, todo pasado por la mediterránea y los "jamones". No sería justo terminar este recorrido por Trajecte Animal sin mencionar a Xavier Iniesta, colaborador habitual que se encarga de las letras. En este aspecto, el trabajo llevado a cabo en este disco es muy destacable y acaba siendo una de las grandes gracias de Eduard Iniesta. Muchas veces cuando un instrumentista canta lo hace en un segundo plano y las letras pasan a ser un complemento a su música. En este sentido, Eduard Iniesta, con firma de Xavier Iniesta, ya había demostrado que en su caso no era así en canciones como "Esperaré tranquilament" de Escampa la boira. En este Trajecte Animal ha seguido con las letras con consistencia. Especial relevancia tiene la canción, "I t’allunyes", donde se adentra en la demencia y el dolor que causa la pérdida de la memoria por parte de una madre que como dice la canción, se aleja.